MLB
PREMIO ROBERTO CLEMENTE: Francisco Lindor se une a la historia dorada del béisbol boricua
por
Mike Perez
«Hemos estado haciendo el trabajo sin buscar aplausos… y miren dónde estamos hoy».
Con esa frase, pronunciada sin pretensiones junto a su esposa Katia, Francisco Lindor resumió la esencia del hito que acaba de marcar en las Grandes Ligas: convertirse en el quinto boricua en la historia en ser galardonado con el Premio Roberto Clemente, el honor filantrópico más prestigioso de Major League Baseball.
Lindor une su nombre a una lista dorada junto a Edgar Martínez (2004), Carlos Delgado (2006), Carlos Beltrán (2013) y Yadier Molina (2018). Pero su historia con Clemente no empezó con la llamada de la liga, sino en las aulas de primaria en Puerto Rico, donde devoraba los libros de historia buscando las páginas dedicadas al Legendario #21.
Curiosamente, el impacto de Clemente en Lindor nunca tuvo que ver con la forma de parar al bate.
«Mi papá trató de convencerme de que bateara con una postura similar a la de Clemente», recuerda el estelar campocorto de los Mets entre risas. «Yo le decía: ‘Papá, no me sale. Yo no puedo lanzarme hacia la pelota como él lo hacía’».
Donde Lindor sí copió cada movimiento de Clemente fue fuera del terreno. Las llamadas telefónicas con sus padres nunca giran en torno a sus jonrones o porcentaje de bateo; la pregunta familiar siempre es la misma: “¿A quién estás ayudando hoy?”.
Al enterarse del galardón, la primera llamada de Lindor fue para su padre: «Esto pasó porque sembraste esa semillita en mi cabeza sobre bendecir a otros con lo que tenemos. Quédate tranquilo, papá: estoy aportando».
Detrás de la labor comunitaria de Lindor hay un equipo indivisible. Mientras el torpedero se enfoca en la educación, su esposa Katia lidera las iniciativas de salud e inclusión. «Ella es el pilar», reconoce Lindor. «A ella le llega de todo y logra concretar lo que se necesita».

A través de esa sinergia, la pareja ha dejado una huella tangible en múltiples comunidades:
En una industria donde los deportistas a menudo se perciben distantes, Lindor busca romper la barrera del pedestal:
«A veces a los atletas se nos ve lejanos al público general, pero no es así. Estamos en las comunidades, estamos retribuyendo. Ojalá esto sirva de plataforma para inspirar a otra generación a seguir amando a su prójimo».
Francisco Lindor no necesitó imitar el swing de Roberto Clemente para seguir sus pasos; solo necesitó escuchar la lección más importante que aprendió de niño en el salón de clases: el éxito en el béisbol es temporal, pero el impacto en los demás es para siempre.
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